El recorrido preventivo por las calles de la capital tuvo una parada inesperada. En un automóvil que estaba sin ocupantes en Capitán Melián de Leguisamo al 500 observaron una mochila en el asiento, llena de papeles metalizados similares a los “ravioles” de cocaína. Al revisar el bolso comprobaron que, efectivamente, se trataba de droga.
El operativo denominado “Trencito”, fue organizado por la Dirección de Prevención Ciudadana, a cargo del comisario Luis Bacas, por zonas en las que se habían registrado la mayor cantidad de llamados al 911, informaron fuentes policiales. Fue así que a las 22 concentraron vehículos de diversas reparticiones para recorrer la zona sur de la capital, comandados por el comisario Daniel Ruiz. Otro grupo hizo lo mismo por Alderetes, Colombres, Cruz alta y el camino al cementerio El Cochuchal.
Alrededor de las 2, los patrulleros recorrían Villa Angelina cuando un miembro de la división Infantería se acercó a un auto que estaba sin ocupantes, y con las ventanillas bajadas. En el asiento del acompañante estaba una mochila abierta, de la que salían papeles metalizados. Los envoltorios también estaban esparcidos por el suelo.
La requisa
Con autorización del juez federal N° 2, Fernando Poviña, los policías abrieron el Peugeot 306. Dentro de la mochila encontraron un arma de fuego calibre 22, ocho cartuchos (cinco de calibre 32 milímetros y tres de calibre nueve). También había una balanza de precisión sin marca, dos coladores, un teléfono celular marca LG negro, y otros documentos como carnets de conducir, tarjetas de débito y de crédito, informaron fuentes policiales.
En cuanto a la droga hallada, la Policía informó que se trataba de 350 “ravioles” de cocaína que estaban divididos en tres bolsas negras y algunos esparcidos por el piso. Además había otro envoltorio negro que contenía una “piedra” compactada de cocaína. En total los estupefacientes pesaban 150 gramos. El vehículo quedó secuestrado en la seccional 9ª, mientras se trata de averiguar a quién pertenece.
Estos operativos “Trencito” de prevención comenzaron a mediados de año, cuando se creó la división General de Prevención Ciudadana. Se llaman “Trencito” porque los vehículos de las distintas reparticiones recorren uno detrás de otro distintas calles. Los miembros de la Policía Vial realizan controles de la documentación de tránsito y los otros hacen tareas de seguridad. El de ayer finalizó, además de lo secuestrado en el auto, con dos personas demoradas por disturbios, que fueron liberadas a las pocas horas. “Hemos notado que bajan las llamadas al 911 las noches en las que hacemos estos operativos”, aseguró el comisario Bacas.